domingo, 6 de marzo de 2016

Pasados los años, el Aviador descubre que el Principito ha olvidado un bozal dibujado para el cordero, de modo que es posible que en algún descuido, el cordero se pueda soltar y comerse la flor. El Aviador mantiene la esperanza de volver a ver al Principito, y nos pide que le avisemos si alguna vez vuelve a la Tierra.

En este capítulo claramente,  Saint-Exupéry nos quiere decir que es perfectamente posible rescatar dentro de cada uno de nosotros el alma de niño que alguna vez habitó nuestro cuerpo, nuestra corteza.


Al día siguiente, el Aviador regresa con el Principito, quien se encuentra muy triste debido al paso que va a dar. Le recuerda al Aviador que debe mirar las estrellas, por que el vivirá en una de ellas, con su flor. Le dice además que el podrá oír su risa en todas las estrellas. El Aviador deja al Principito en el suelo, para ser mordido por la serpiente y morir instantáneamente. 
Este capítulo es triste porque representa, ese paso a ser adultos en un mundo cuadrado, pero claro el autor plantea de alguna manera que aunque jamás volveremos a tener ese cuerpo infantil, podemos conservar el alma de un niño cuando le dice el principito al piloto:  “pareceré muerto, pero no será cierto”, sólo se iría muy lejos".



El Aviador, quien no ha podido reparar su avión, dice al Principito que si no consiguen agua, morirán de sed. El Principito replica que es bueno haber tenido un amigo, aún si se va a morir. Ambos empiezan a buscar un pozo. El Principito se queda dormido pensando en su flor, mientras el Aviador decide llevarlo en sus brazos, hasta que logran encontrar un pozo. Lo representativo de este capítulo es que por fin el aviador comprende algo de lo que el principito le dice y es por esto que cuando el aviador lo carga el principito lleno de alegría esboza una sonrisa, de haber cumplido su deber de hacer comprender al aviador las cosas que verdaderamente importan. Lo invisible...

El Principito y el Aviador satisfacen su sed, al tiempo que conversan sobre lo extraños que son los hombres. El Principito ríe al ver los dibujos que ha hecho el Aviador, y recuerda que está por cumplirse un año desde su llegada a la Tierra. El Aviador deja al Principito, pues debe reparar su avión.
Después de su experiencia con el zorro el principito sigue su camino y encuentra un guardavía, que le dice que su ocupación consiste en agrupar pasajeros y embarcarlos en trenes. El guardavía ignora los motivos que llevan a la gente a movilizarse de un lugar a otro tan rápidamente. ¿Así seremos de incomprensibles los adultos? cuándo hablamos con los niños de sus planes a futuro, ellos parecieran tener plena certeza de lo que quieren hacer porque tienen sueños, ideales, por más descabellado que nos parezcan sus ideas, para un niño la palabra obstáculo, o la palabra rentabilidad, o muchos otros términos utilizados solo por nosotros los adultos no existen. Al leer este capítulo pensé inmediatamente en esos cinco años de mi vida que pasé como estos trenes, yendo quizá por el camino "correcto" según yo al elegir una carrera de ayuda al prójimo, de estatus y tantas cosas más, pero olvidaba actuar como niña y hacer lo que verdaderamente me hiciera feliz, me diera vida y no me la quitara día con día.

Luego el principito se encuentra al comerciante de pastillas que vendía las pastillas que quitaban la sed, creo que Saint Exupéry se preocupaba sobremanera por el tiempo que transcurría tan a prisa y sobre todo porque todos vamos en él sin saber por qué ni para qué, es chistoso pensar que estas pastillas lograban ahorrar ciento cincuenta y tres minutos, pero ¿para qué? si las personas ni siquiera sabían en qué utilizarlos.


¿Qué podría decir del capítulo 21? más que solamente que quedé fascinada con él, y especialmente con este personaje, con el zorro, me encanta esa frase de  que "Lo esencial es invisible para los ojos" y es que en este mundo tan viciado en el que estamos para todos los seres humanos y es que el mundo se ha dejado llevar por las influencias materialistas de estereotipos externos, dejando de lado lo más importante, que va por dentro, y que es invisible a los ojos.

Ahora bien, qué interpretación puede tener la palabra "domesticar" y creo que significa crear vínculos de amistad y de amor, es en este proceso de domesticación del zorro donde el principito comprende en realidad que es lo que hacía tan especial a su flor, definitivamente no era su belleza, que era común a la de las otras flores, lo que la hacía verdaderamente especial era los cuidados y el significado que tenía para él, igual nos sucede a nosotros, todas las personas podemos parecer comunes y corrientes, más sin embargo para los seres que nos han y hemos "domesticado" somos únicos e irrepetibles, para quienes nos aman y nos dan sus cuidados, simple y sencillamente somos especiales y jamás nunca nadie podrá ocupar nuestro lugar. Me queda una frase que me llega al corazón también y es donde el zorro le dice al principito " Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... " 
aquí a mi criterio se puede ver que en nuestras relaciones de amor y amistad también debería existir la constancia, ese cuidado de hacer que ese afecto crezca, de alimentarlo día con día, esto se vuelve un problema en la actualidad en que estamos tan acostumbrados a comprar las cosas y no trabajar por ellas, a ver todo solo como material, sin duda alguna esta es la razón por la que muchas relaciones mueren.



Cuando el principito encuentra los caminos que lo llevan para siempre a la morada de los hombres, esos caminos son justamente los que tomamos en nuestra transición de dejar de ser niños para convertirnos en adultos, un camino sin retorno, encontrarse con todas las rosas para mí representa un momento de contraste para el principito al saber que su rosa no era la única y especial, sino era como cualquier otra, así nosotros en esta transición a pasar a ser adultos, encontramos que las cosas triviales que en un momento nos hacen felices y significan todo para nosotros dejan de ser especiales en algún momento. Es ahí donde para nuestro desencanto nos damos cuenta que pasamos de "tenerlo todo" a no tener nada.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Francamente los capítulos 18 y 19 de este libro me parecieron escuetos y no encontraba en ellos ningún aparente significado, por eso quise hacer una revisión bibliográfica para saber a que se refería el autor en estos capítulos.

En el capítulo XVIII el principito encuentra una flor que no tenía mas que tres pétalos, su única particularidad es que critica a los hombres que son soplados por el viento ya que no tienen raíces, pero a qué se refería con esto, Saint Exupéry hace alusión y critica a miles de compatriotas que tras el estallido de la segunda guerra mundial se trasladaron llenos de miedo y "cobardía" a América", de hecho, en otra de sus obras "Tierra de Hombres" se refiere a todos ellos como "plantas sin raíces".

En el capítulo XIX El principito continúa su exhaustiva búsqueda para encontrar en la tierra algún hombre. En su camino encontró una gran montaña, la cual escaló para poder ver desde esa altura el planeta entero, estando arriba vio los picos de las otras montañas, y pensó en gritar esperando que alguien le escuchase y le contestara. Una de las cosas que gritó fue "Sean amigos míos, estoy sólo", si nos remontamos a la vida de Saint Exupéry, su avión precipitó a tierra en el desierto, quizá en este momento el experimentó una inmensa soledad, al igual que en gran parte de su vida, al leer este libro puedo percibir que si bien el autor se consagró en algunas áreas, otras varias le causaron decepciones y lo llevaron a vivir en soledad. Después de preguntar varias veces por alguien desde la cima de aquella montaña se aburrió de escuchar el eco y se decepcionó pensando que los hombres siempre repiten lo que se les dice... en estas palabras sin aparente significado hay un trasfondo político, que radica en la desagradable sorpresa que se llevó Saint Exupéry en una visita que realizó a Alemania en 1939, poco antes de que estallara la segunda guerra mundial, cuando el observó el grado de hipnotismo al que estaban sometidos los alemanes, llegando a hacer todo según la voluntad del Fuhrer, el famosísimo y controvertido Adolfo Hitler.